TRAS LAS HUELLAS DE UN LLAMADO CERRO RICO



martes, 24 de marzo de 2020

Vida


Bicharraco encantador,
que un día nos reúne y nos embriaga,
y luego nos separa
y nos encierra en un bombillo.
Otro día nos libera y nos sonríe
y al siguiente nos arranca el pecho,
pero casi siempre nos devuelve los pulmones.
Por la tardecita
nos da pan con mermelada
y nos escucha y nos comprende
y después nos da un calvazo
y nos arranca el pelo y los colmillos
y nos mastica
y nos vomita en el desierto.
Al caer la noche nos rescata,
y depronto se le da por darnos picos,
y nos resuelve la angustia con algún versito.
Un versito que dice que nada es verdad,
que era todo un chiste,
que no pasa nada,
que prenda la tele y se relaja,
que el tirano no existía,
que solo hay que empezar de nuevo.
Siempre hay otra ruta
y otro vericueto.
Y claro,
nos cagamos de la risa y bailamos
y celebramos que no era nada malo,
que todo era muy bueno.
Y bebemos y regamos la champaña,
y volvemos a reírnos.
Tan bobos que éramos
pensando que había cosas malas.
Qué bobos que éramos creyendo en esas cosas.
Y entonces nos fumamos uno
y tomamos más champaña
de esa que es muy cara
y que toman por ahí los ricos.
Y nos volvemos a reír
y todo tan bueno
y entonces nos besamos
y nos tocamos y nos empelotamos
y nos damos palmaditas en el culo
y volvemos a reír
y nos abrazamos y todo tan bueno.
Y con todo eso tan bueno,
pues nos damos un piquito
y un piquito más y otro piquito,
y entonces otra vida.
Diego Moreno
(Cuarentena, día 4)